¿Quién es el responsable del accidente de Uber? ¿El ingeniero que “conducía” el coche? ¿Uber? ¿el programador? ¿Volvo?. Las últimas investigaciones parecen indicar que el vehículo había sobrepasado la velocidad máxima permitida, aunque por otra parte hay consenso entre los expertos que el accidente no se habría evitado en condiciones de conducción no autónoma.

El debate sobre la responsabilidad en los accidentes de vehículos auto-conducidos está de nuevo de máxima actualidad. Está claro que los legisladores van muy por detrás del avance de la técnica. Casi todas las marcas de automóviles, así como los nuevos “players” como Uber, Google (Waymo) o Apple, se han enzarzado en una batalla para ver quién es el primero en esta frenética batalla del vehículo autónomo. Sin embargo los parlamentos y organismos legislativos van a otra velocidad, sobre todo en Europa. El Bundesrat alemán ha sido el primera en aprobar una ley a finales de junio del año pasado que regula la conducción autónoma en determinadas circunstancias. También hay iniciativas a nivel europeo, pero parece que finalmente se va ha legislar individualmente en cada país.

La situación en los Estados Unidos es diferente. Allí la mayoría de los estados han legislado para permitir las pruebas de vehículos autónomos:

 

De hecho, en California a partir del 2 de abril se permitirá por primera vez vehículos sin conductor. La presión de los fabricantes y desarrolladores ha hecho que se lance esta nueva normativa en el momento más inapropiado: si los coches autónomos con conductor matan, ¿que harán cuando vayan solos?

Seguramente el gobernador de Arizona Douglas A. Ducey, Estado donde se produjo el accidente de Uber, se estará pensando si hizo bien en firmar la orden que permitía la circulación de vehículos autónomos. Dejo un link para quien quiera ver cómo es una “executive order” que permite circular a vehículos como el de Uber: Executive Order 2018-04. Arizona es junto con California el estado más permisivo con este tipo de vehículo y principal campo de pruebas de Uber.

Frente a la euforia de muchos fabricantes y pretendidos expertos del automóvil, que ven vehículos autónomos de Nivel 5 (sin conductor) en pocos años, aparecen cada vez más voces críticas. Un ejemplo es el reputado Profesor Oliver Bendel  que recientemente declaró que no veía la circulación de vehículos autónomos en las ciudades a menos que tuviesen carriles específicos para ellos. Y no puedo estar más de acuerdo. Hoy todavía la técnica está lejos de poder gestionar el caos circulatorio de las grandes ciudades. Las limitaciones de la sensórica, cámaras, GPS y radares de los coches difícilmente reconocerán el incivismo de muchos conductores, especialmente en el ámbito urbano.

Es más, no se puede entender el vehículo autónomo sin que esté conectado. Un vehículo autónomo lo será de verdad cuando pueda comunicarse con las infraestructuras y otros vehículos. Pongamos un ejemplo: ¿Un semáforo en rojo lo tiene que captar una cámara en el coche? ¿O debería el semáforo conectarse con el coche para comunicarle si la vía está libre? Es evidente que las posibilidades de que la cámara no reconozca el semáforo (por niebla, nieve, iluminación, etc.) son mucho mayores que si es la propia infraestructura viaria la que se comunica.

Que no nos engañen: tardaremos mucho tiempo en ver vehículos autónomos de verdad (Nivel 4 y 5). En cambio, sí que llegarán vehículos de Nivel 3, en los que el coche puede tomar control de la conducción en determinadas circunstancias y siempre con el conductor tras el volante. El primer vehículo de serie con Nivel 3 ya se ha lanzado: el nuevo Audi A8. Concretamente se puede equipar con el “AI traffic jam pilot” que le permite circular en caravana hasta un máximo de 60 km/h y en vías de varios carriles. Pero no intentes comprarlo, este dispositivo no está a la venta porque ¡no hay legislación que los permita! Según la propia Audi “se introducirá el sistema traffic jam pilot en el nuevo A8 de forma progresiva según lo vaya permitiendo la legislación de cada país”.

En cualquier caso, la euforia de los coches autónomos bajará como consecuencia del accidente de Uber. El gran “gurú” alemán Ferdinand Dudenhöffer del Center Automotive Research (CAR) en la Universidad de Duisburg declaró que “este accidente retrasará la conducción autónoma por al menos cinco años. Finalmente, las palabras de Matthias Müller, presidente del Grupo VW ante el entusiasmo por el vehículo autónomo: “Para que quiero ser el primero si luego no podré dormir”. Y seguramente tiene razón. Uber nos ha devuelto a la realidad.